3441. Segunda Edad. En alguna parte del Monte del Destino
Elrond y Círdan llevaron a Isildur frente al interior Monte del Destino, entraron y se detuvieron a espera a que Isildur hiciera lo propio. Tirar el Anillo o dejar la Alianza a su suerte. Su cabeza estaba totalmente obsesionada con el objeto en sus manos, brillante y reluciente casi ardía de avaricia.
- Tiralo - le insistia Cirdan, con algo de miedo. Al ver que éste no reaccionaba, los dos elfos se miraron complices, pero la mano de Elrond temblaba, su linaje mortal le unia a él. El destino de su gemelo predominaba y hacía disminuir sus fuerzas, no podia dañarle. Isildur era casi como uno de sus hijos - Elrond! Por favor....- Cirdan suplicaba su justicia.
Elrond Perhedil se lo pensó una, dos y hasta tres veces...Merecia la pena el sacrificio de Isildur por la paz?. Merecía la pena su sacrificio por la mujer que amaba?. Recordaba en su mente a Celebrian, tenia que casarse con ella y ser feliz en una tierra de calma y paz, su vida daba vueltas y no podía distinguir entre el pasado y el futuro. Él estaba dispuesto a todo, pero este todo no incluia uno de los descendientes de su hermano Elros...
- Elrond!! - le gritó Cirdan - No tenemos más tiempo
Finalmente el elfo reaccionó y empujó a un descuidado Isildur hacia el fuego. Inoportunamente éste se sujetó de Cirdan y cayeron los dos al suelo al borde del enorme precipicio de lava y fuego.
Sujetos a una roca el medio elfo intentó socorrerlos, pero un fuerte y brusco temblor hizo que casi cayeran y tuvieran que sujetarse apenas con una mano, Isildur siempre sujeto a Cirdan, con miedo, como un niño pequeño que da sus primeros pasos.
Elrond observó que el Anillo rodó por el yermo suelo hasta una distancia considerable del hijo de Elendil, éste en un vano intento de cogerlo se escurrió por la orilla de la roca a la que estaban sujetos los dos. La situacion del heraldo de Gil-Galad era difícil, no podia decidir entre salvar a Cirdan y a Isildur, tendria que encontrar un modo de salvar a los dos.
Isildur no queria dejarse vencer e intentó volver a coger el Anillo
- No!! - le gritó Elrond, se tiró al suelo para sujetarle de un brazo y con su voz de mando le ordenó que dejase el Anillo - No merece la pena.
En sus ojos vió lo que habia visto en su hermano en algun tiempo, esa tranquilidad de sus ojos y el dolor y pánico que le habria producido su repentina muerte, Isildur decidió hacerle caso y colaborar para que el medio elfo pudiera subirle a tierra firme. Lo mismo ocurrió con Cirdan que se dejó elevar suavemente por los otros dos.
Sin quererlo el Anillo cayó al fuego y se derritió entre la lava y el humo negro que inundaba los pulmones de los presentes y del que no se habian percatado. Por fin, el Anillo Único de Sauron fue destruido.Los tres salieron corriendo al sentir que el Monte del Destino empezaba a desmoronarse, con prisa huyeron del revoltijo de rocas y sedimentos que caian ardiendo sobre sus cabezas.
Tan pronto como estuvieron fuera descendieron ladera abajo para ver como se retiraban las huestes de orcos y trolls; los hombres orientales y los de Umbar, no lograron vencer a las nuevas fuerzas renovadas de los elfos desde la Gran Victoria y cayeron huyendo también a sus tierras para jamás regresar. De los Nazgûl nada se supo despúes, se dice que huyeron a las tierras del Rhûn, aunque no se niega ni se afirma que murieran.
El poder de los Tres no fue anulado totalmente y se reconsideraron para su propósito principal: Conservar y mantener la cultura de los Elfos; Aunque perdió gran parte del poder que el Anillo Único les otorgaba transformándolos en reliquias que recordarían la Gran Victoria.



No hay comentarios.:
Publicar un comentario